Moneda

WOOCS 1.1.9
7 book8

Medición Participativa y Derecho a la Información

$ 81.200

Por mucho tiempo, la democracia participativa ha venido siendo tema de discusión nacional e internacionalmente. Los políticos y especialistas en desarrollo social están de acuerdo con la necesidad de un mayor protagonismo de la ciudadanía en asuntos gubernamentales, porque si los ciudadanos otorgan el mandato mediante el voto popular, ¿no es apropiado que se conviertan en socios de los procesos de resolución de problemas en su localidad? Es fácil responder afirmativamente, pero materializar su práctica no deja de ser complejo.

Aunque la institucionalización de la democracia participativa es un proceso que puede tener obstáculos, sabemos que sus frutos se compadecen con las necesidades humanas. Quienes son responsables de llevarla a cabo deben saber que una respuesta a este desafío demanda visiones, estrategias y herramientas puestas en contexto de puntos de vista compartidos.

Debe existir conciencia de que es una novedad que tiene implicaciones diversas y que consiste, entre otras tantas cosas, en abandonar resabios, costumbrismos y culturas centralistas, resultando espinoso el camino que hay que transitar. Desde una perspectiva, se requiere que la complejidad teórica-metodológica que crea las bases de la democracia participativa debe facilitar su conexión con los intereses políticos que normalmente rodean a un cambio de esta índole, pero la sociedad necesita tener a mano las herramientas que permiten evidenciar contundentemente la necesidad de mejora en sus condiciones de vida, al compás de una estrategia educativa.
Evidenciar es sinónimo de valoración numérica de una condición, pero el vocabulario existente en materia aritmética y su uso para describir los elementos de un problema, con seguridad son limitaciones que deben ser revertidas. Esto significa que será necesario proporcionar educación comunitaria; con pocos elementos teóricos y muchas herramientas prácticas, que sirvan de sostén para dar pasos seguros en procesos de participación de los ciudadanos como hacedores del cambio.

Todo cambio implica conocimiento. En este sentido hay que considerar que la cultura existente en el manejo de distintas materias y léxico en salud, nutrición, antropometría, servicios del hogar, finanzas personales, indicadores de servicios públicos, comercio e industria en centros poblados y asuntos de interés nacional por la ciudadanía, pueden encontrarse en un nivel que deba recibir atención de parte del gobierno, universidades y organizaciones internacionales. Estos aspectos demandan el correcto manejo de información numérica, por lo que recibirá la denominación de medición participativa.
Dar inicio a la ejecución de una política gubernamental en participación ciudadana, desatendiendo estos requerimientos incidirá en menor capacidad para identificar oportunidades de influir positivamente en la vida de la población.

Las distintas materias aludidas anteriormente son claves en todo proceso de medición participativa y su consideración teórica e instrumental se fundamenta en el marco de mejora de la calidad de la democracia. Desarrollada la fortaleza de los ciudadanos bajo este criterio, los procesos de identificación de problemas, elaboración de proyectos comunitarios y procesos y sistemas que permiten identificar preventivamente incumplimientos gubernamentales en la entrega de productos y servicios, se convertirán en poder de los ciudadanos. Pero el involucramiento de estos no será considerado como acto presencial a jornadas de participación únicamente, sino como entes productores de conocimiento que tienen retroalimentación de sus acciones y las del Gobierno, siendo la medición el proceso clave para llevarlos a cabo.

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Solo los usuarios registrados que hayan comprado este producto pueden hacer una valoración.